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Introducción
Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de
las cosas ... me ha parecido a mí, después de haber investigdo
con diligencia todas las cosas desde su origen, escribirlas por
orden. San Lucas 1.1-3.
El prefacio que hace el evangelista a su regio escrito sobre la
vida y obra de Jesucristo y más tarde en su segundo tratado,
tocante al establecimiento de la Iglesia y su expansión en el
mundo del primer siglo, constituye un magnífico modelo para todo
trabajo de investigación que busque presentar adecuadamente los
hechos en el espacio y tiempo en que ocurrieron, cuánto más si
se trata del avance de la obra del Señor y de la siempre
relevante función del Espíritu Santo.
A partir de la
misma media mañana del día glorioso de Pentecostés en que
descendió el Espíritu Santo sobre el bendecido grupo de los
ciento veinte, los creyentes en Cristo dejaron de ser tímidos y
débiles de la naciente fe cristiana, para convertirse como
miembros de la Iglesia en verdaderos agentes del cielo predicando
el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo,
abiertamente y sin impidimento.
Los Hechos de los
Apóstoles como narración sobre la historia de la Iglesia
constituye sólamente el comienzo del gran libro en que
diariamente se registra la travesía de la nave evangelista que
proclama el mensaje de salvación a miles de millones de hombres y
mujeres que están por naufragar perdidos en el estrepitoso
océano del pecado sin conocer a Cristo.
Para poder
cumplir un especial encargo de la junta ejecutiva del Distrito
Hispano del Este de las Asambleas de Dios para preparar la
presente obra, el autor tuvo que revisar más de veinte mil
páginas entre libros, memorias, manuscritos, cartas, telegramas,
minutas, escrituras públicas y otros documentos de gran valor y
prueba, principalmente en los archivos de la sede internacional de
las Asambleas de Dios, de Springfield, Missouri, así como en las
oficinas de las Asambleas de Dios en Puerto Rico y del propio
Distrito Hispano del Este. Asimismo fue necesario emplear más de
mil horas en entrevistas personales y telefónicas, sin contar el
empleo de otros medios de información y estadísticas públicas y
privadas, así como periódicos, revistas y otras publicaciones
que constituyen importante fuente de información externa.
Estando a muy
poco tiempo de entrar al tercer milenio en la Era de la Gracia, el
presente libro además de constituir en buena cuenta la historia
del Distrito Hispano del Este de las Asambleas de Dios, contiene
sucesivamente también los hechos más saltantes de la historia
pentecostal, desde el amanecer de la Iglesia al siglo XX y el
comienzo del movimiento pentecostal moderno hasta llegar a la
fundación de las Asambleas de Dios el año 1914.
Un capítulo
importante dentro del texto se refiere al fondo histórico de las
Verdades Fundamentales de las Asambleas de Dios, que viene a ser
como el abecedario de la organización pentecostal más grande que
en la actualidad tiene una membresía del orden de treinta
millones en más de ciento cuarenta países y territorios.
En adelante, el
libro toma sabor propiamente latino para referirse desde al
comienzo del movimiento pentecostal hispano a partir de la
experiencia de la calle Azusa, y seguir hasta el establecimiento
de las Asambleas de Dios en Puerto Rico el año 1916 a través del
trabajo pionero de Juan L. Lugo.
A continuación,
el libro se refiere a las circunstancias que rodearon el
reconocimiento de las Asambleas de Dios bajo otro nombre ante las
autoridades de Puerto Rico, y la razón por la que tuvo que
registrarse como Iglesia de Dios Pentecostal el año 1922. Más
adelante, la ola migratoria hacia la ciudad de Nueva York y el
surgimiento de la obra hispana en el noreste de los Estados
Unidos, dando lugar al origen de "la Sinagoga", hasta la
formación en 1936 de la Conferencia Hispana del Este
perteneciente al único Distrito Latino Americano. Asimismo la
creación en 1948 de la Convención Hispana del Este y la
explosión ministerial de la Iglesia Cristiana Juan 3.16 de Nueva
York, bajo el liderazgo de Ricardo Tañón a partir de la década
del cincuenta.
Una página de la
historia se cierra con la separación de la Iglesia de Dios
Pentecostal de Puerto Rico del seno de las Asambleas de Dios el
año 1957, casi a la par con la creación del Distrito Hispano del
Este, pero se abre nuevamente otra página con la puesta en marcha
de la estrategia global de crecimiento que permitió la
consolidación de la obra hispana en la región este del país y
la reconstrucción, esta vez con espíritu y letra propios, del
trabajo de las Asambleas de Dios en Puerto Rico.
Bajo el nombre de
Los Años de Ajuste se explica a continuación sobre la coyuntura
interna que pasó el Distrito Hispano del Este en los primeros
años de la década del sesenta hasta el surgimiento de la figura
de Adolfo Carrión, en adelante el superintendente del Distrito en
los últimos treinta años. El crecimiento y desarrollo de la obra
dió lugar a la creación del Distrito de Puerto Rico y del
Distrito del Sureste, con sede en Orlando, Florida.
A continuación
se da paso a los principales hechos en los años setenta y ochenta
y se dedica un espacio al trabajo pionero que tuvo el Distrito en
la gestación, nacimiento y desarrollo de Radio Visión Cristiana,
la emisora evangélica hispana más importante en esta parte del
país que transmite el mensaje de Dios todo el tiempo y sin
propaganda comercial.
En el último
tramo el libro trata sobre la posición actual del Distrito y sus
principales realizaciones dentro del panorama de cambios que vive
el país, así como la relación fraternal que tiene con los
diferentes concilios e iglesias en la región noreste del país.
Finalmente el
libro ofrece una vista panorámica de las Asambleas de Dios en el
mundo y la realización del primer Congreso Mundial celebrado en
Corea del Sur en 1994; asimismo el papel estratégico que están
cumpliendo los latinos y el reto de la Alianza de Ministerios
Evangélicos Nacionales - AMEN. Asimismo, se ofrece información
particularmente útil para el pueblo evangélico de
latinoamérica, sobre la ciudad de Nueva York y las oportunidades
que hay para el ministerio hispano dentro de la realidad socio
política que vive el país, concluyendo con el epílogo que falta
mucho por hacer.
A petición del
Distrito Hispano del Este se incluye un apéndice que contiene
importantes piezas escritas que ilustran mejor los hechos que se
refieren específicamente al trabajo de las Asambleas de Dios en
Puerto Rico en relación con el Distrito Latino Americano primero
y el Distrito Hispano del Este después.
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